martes, 29 de junio de 2010

Un dos tres...



Me preguntan qué es lo que me atrae tanto de Filipinas.
Hoy estuvimos en un atasco monumental tan característico de la congestionada Manila. Después de horas arrastrándonos a paso de caracol, finalmente llegamos hasta el cruce causante del desastre y, en medio de las hileras de coches pitando y conductores impacientándose, vi imposible: un policía de tráfico bailando chachachá. Marcaba el ritmo con su culito embutido en prieto pantalón del vistoso uniforme, mientras pretendía estar dirigiendo el tráfico. Un dos tres, un dos tres, intercalaba las sonrisas radiantes en respuesta a los pitidos de apoyo. Un dos tres, un dos tres, vivía el ritmo a pesar del sofocante calor y del nerviosismo en masa tan desalentador.  Un dos tres, un dos tres, y la angustia de la espera se diluía en la descarada alegría de un policía de tráfico bailando chachachá.
…defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
Y sin saberlo, baila policía anónimo al compa de la rima de Mario Benedetti.

lunes, 28 de junio de 2010

...y te diré como eres


Para aquellos que se guían por las etiquetas sociales soy un dolor de muelas. 

Prueba definirme. Nacida en extinguida Unión Soviética, crecida en las estepas de Kazakstán, mi padre es ruso, mi madre española, viví en Ucrania, España, Filipinas y abierta a todas las posibilidades. Estudié económicas en Ucrania, Publicidad y Relaciones Publicas y asistente de veterinario en España, periodismo en Manila, mandarín en un templo Budista. Trabaje de vigilante de seguridad, niñera, planchadora, video creadora, asistente de veterinaria, trabajo como escritora, link builder y, próximamente, como profesora. Soy mucho más de lo que puede contar mi currículo.
 
Dijo Alex Toquevil que es necesario heredar el básico etiquetado del mundo porque la vida es demasiado corta para volver a explorar y etiquétala por ti mismo. Pero, ojo, insiste en lo del básico para que podamos en su base definir los conceptos más complejos. Las etiquetas vienen rellenas de sus características apropiadas, solo basta con reconocer las formas para que su contenido aparezca en la mente. Así, Confucio afirmó en su día: “Veo tres personas andando y puedo decir quién de ellas será mi Maestro”. 

Pero en qué momento las etiquetas han tomado el control de nuestras vidas? Cuando dejaron de orientar y han pasado a dictar los comportamientos, gustos, compañías y las directrices vitales? Nuestros lugares de nacimiento, licenciaturas y profesiones han esclavizado nuestra libertad de ser. Pero claro, elegir libremente cansa, y los guiones sociales se ajustan tan cómodamente a la existencia. 

Atentemos contra las expectativas, salgamos de las sendas, atendamos las demandas de la propia felicidad. Hagamos locuras, pequeñas pero suficientes para devolver la flexibilidad y espontaneidad al rígido mundo de los debo y los tengo que. Juguemos a desconcertar a la media estadística, la cara de sorpresa que podrá no tiene precio.

viernes, 25 de junio de 2010

Acojoná


Ser el dueño de tu propia vida infunde respeto. Ser el dueño de una vida aventurera acojona. Lo que se ve desde fuera como una aventura envidiable es el fruto del largo parto de las grandes decisiones con complicaciones de dudas, miedos y a veces retracciones. 

Cada vez que tengo que hacer un paso en lo desconocido el pánico me paraliza. Es una verdadera tortura, no puedo respirar, no puedo comer, no puedo escribir. Inclinada, con un pie sobre el vacio, sin poder dejar de preguntarme: “Quien, leches, te ha metido esa guindilla en el sitio estratégico que no te deja acomodarse plácidamente sobre los raíles de las expectativas sociales?”

Ya sé la respuesta. Los cambios son siempre a mejor, por más trágicos y desfavorables que nos parezcan en el punto de inflexión. Los cambios son retos, y solo de los retos nacen los individuos. Y entonces, cierro los ojos, respiro hondo y salto…

miércoles, 23 de junio de 2010

Acción!



Siempre se ha dicho que la felicidad no es tener más, es saber disfrutar de lo que tienes.
Pero como se consigue? Porque no intentar formular los deseos a través  de los verbos.
Quiero tener
Quiero ser
Quiero ganar
Quiero saber
Entonces, nos daremos cuenta que siempre tenemos, siempre somos, siempre ganamos o sabemos.  El objeto siempre está, solo hay que darle el valor adecuado.

martes, 22 de junio de 2010

Hay alguien allí ?


Buscarse. Acaso estamos perdidos? Escondidos? Olvidados?
Que es lo que me diferencia de aquella, que sacrificaba el habla por miedo de hacerse presente, de esta otra, que con la voz de sabia, que hasta chirria a veces, divulga las verdades absolutas y se atreve con las formas de imperativo y los debemos y hay que. La misma mente, la misma habilidad para escribir.
El valor que me otorgan los otros, el valor que me otorgo yo misma. La pregunta del millón, la gallina o el huevo?
Estaba tan preocupada por descubrir los cómo de la trasformación que me perdí la misma. Y ahora que le cuento a mis nietos?
Dijo Borges que aborrece el sexo y los espejos porque ambos sirven para producir más humanos.
Son éstas también las formas de buscarse? O, más bien, es dejar que la cantidad otorgase la validez sin tener que hallar.
Puede que buscarse es hacerse preguntas. Cuantas más opciones, más preguntas, cuantas más preguntas, más afinas. Descartas o integras hasta que las formas aparezcan de la arcilla.
Puede que, al exponerse a la vida sin miedo, al intentar abarcar el máximo de las experiencias, añades más posibilidades de levantarse un día, mirarse al espejo y decirse: “Hey, te conozco! Y me gustas!”

domingo, 20 de junio de 2010

Afinando conceptos: la religión


Mientras la iglesia católica desvirtúa su imagen corporativa, ya desvirtuada hace tiempo, la verdad, con las recientes críticas a José Saramago, olvidándose de aquello que no se habla mal de los muertos, yo me pregunto, si de nuevo la verdad del mundo ha pisado la verdad absoluta.

Están lejos los tiempos cuando dios creó la humanidad a su imagen y parecer. La criatura ha superado a su creador y ahora lo amolda a él a sus mezquinas existencias. Encajamos al dios en los recipientes de nuestra limitada mentalidad y el deformado Quasimodo nos escusa en nuestro desmoralizado comportamiento. 

Hubo tiempos cuando mi aberración por la religión me hacia poner en el mismo cubo la teoría y la práctica, sin discernir las formas del contenido. Pero, si nos fijamos sin prejuicios, la base de todas las religiones es siempre la misma, el amor. Sí, incluso la mas calumniada de todas, la musulmana, habla de la tolerancia, el amor y la compasión y, en uno de los pasajes del Corán, dice claramente que es necesario proteger y amar a los cristianos porque creen en el mismo dios, solo que se han equivocado al interpretarlo. 

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos,” –dice el budismo. Yo añadirá que cada religión es el resultado de lo que hemos pensado, está fundada en nuestros pensamientos y está hecha de nuestros pensamientos. 

Juzguemos los pensamientos, no las religiones.

viernes, 18 de junio de 2010

Sigo maravillándome con la maleabilidad del universo


Siempre he sido de quejarme mucho. Claro que me gustaría pensar que es un rasgo del carácter inconformista, la mirada crítica de la inteligencia subdesarrollada, una manera realista de ver el mundo. Pero me temo que no es más que un sobrecrecimiento de la importancia del propio yo en busca del victimismo teatrero unido a la visión pesimista. Y me pregunto, como me habéis soportado todos estos años.

Dijo Umbral, sí, sigo fiel a mi querido Umbral, que el universo no existe hasta que no lo pronunciemos. Flota suspendido en las intuiciones, sombras, incertidumbres y, solo al verbalizarlo, toma forma y se solidifica. Quejarse es una forma de dar vida a la negatividad del universo que se vuelve en contra de sus propios creadores.

Tomemos la iniciativa, seamos los creadores del positivo. Cuando los malestares nos abrumen sigamos viviendo sin darles la oportunidad de nacer verbalmente. Y puede que la inercia del sabio cuerpo nos retorne a la salud. Cuando los bloqueos creativos nos estanquen, sigamos creando y del hábito renacerá la belleza de la expresión. Cuando las tristezas nos invadan, sigamos sonriendo y la positividad fingida nos devolverá las carcajadas sinceras.

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Pensar, pensar

"Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte."

Los últimos pensamientos de José Saramago. Ha sido un honor leerle, maestro

jueves, 17 de junio de 2010

Sobre los derechos de autor



Dice mi madre que mi gen de la escritura es suyo.  Como si fuese posible heredar una mirada, una idea, un gesto, una manera de ser. Dejémonos de felicitarnos por la inteligencia de los hijos, por la hermosura de la pareja, por la bondad de los amigos. Felicitémonos por haber decidido tenerlos. 

miércoles, 16 de junio de 2010

Porque nunca seré una budista oficial


Cada quince días se celebra en el templo la ceremonia de la luna llena o luna nueva. La asistencia es voluntaria pero siempre aplaudida. La verdad es que las ceremonias budistas me hechizan con su belleza. Son muy hermosas, mística combinación de exóticos instrumentos y angelicales voces de las monjas unidas al ritmo de las oraciones recitadas me ponen los pelos de punta. 

Pero llevo tiempo sin asistir después de que una monja asesino mi admiración por el budismo con una frase. Me dijo si podría colocarme en la segunda fila porque la primera estaba reservada solo para los hombres. 

Vaya sopapo cultural. Yo, nacida en las estepas libres de la jerarquización por sexos, me ví relegada a la segunda posición en un tempo buddhista, un templo del culto a la razón. Indignada, pregunté más tarde como era posible que una filosofía, basada en el rechazo a las formas en beneficio del contenido, diese tanta importancia a las mismas. La respuesta me indigno más todavía. Me dijo que existían dos verdades, una del budismo y otra del mundo. Y por supuesto, la última prevalecerá siempre porque es la que paga las facturas de los inciensos, estuve pensando para mí misma. 

La verdad del budismo es individualista y agnóstica. Cada uno debería tener una práctica personalizada de la misma, mientras se instale la razón como el único todopoderoso. La verdad del mundo es gregaria, subjetiva, emocional e ignorante. Y mientras la verdad del mundo domine el pensamiento de la humanidad yo me mantendré al margen.